Lisboaniversario

Parece mentira -a mí me lo parece, por lo menos-, pero hoy hace exactamente un año que aterricé por primera vez en Lisboa (para vivir: antes había estado solo como turista, que no es lo mismo). De hecho, hay algunas coincidencias entre este y aquel 7 de enero: hoy, como el año pasado, me he levantado moderadamente pronto para coger el avión, he llegado a Lisboa a eso del mediodía, he cogido el taxi a mi casa (entonces, a mi pensión-residencia), he dejado las maletas y, casi inmediatamente, he salido a la calle y me he ido a la universidad (hoy, porque tenía una reunión; el año pasado, porque al día siguiente tenía una reunión y quería aprenderme el camino). Después he vuelto a casa (a la pensión) y por la noche saldré (salí) a cenar por el centro.

Pero claro, estos paralelismos son solo externos: la experiencia no tiene nada que ver. El año pasado llegaba a una ciudad nueva y desconocida; no tenía casa, ni amigos, ni puntos de referencia. No hablaba la lengua. Venía con la incertidumbre total de los principios: ¿me irá bien, encontraré gente, estaré a gusto, dónde y cómo viviré? Ahora vengo a una ciudad en la que tengo amigos, espacios conocidos, una rutina (caótica, pero rutina al fin y al cabo); a una ciudad en la que puedo dejar que mis pies me lleven sin pensar, y donde sé que no me voy a perder, y si me pierdo no pasa nada; a una ciudad, en una palabra, donde me siento como en casa. El año pasado venía con vértigo; este, toda la tranquilidad del mundo; cada sensación tiene su atractivo, pero yo prefiero la segunda.

Los 365 días que hay entre estos dos vuelos no han sido fáciles para mucha gente; para mí, han sido agridulces, con algunos momentos muy buenos y otros muy malos; pero no por culpa de Lisboa sino todo lo contrario: lo mejor que me deja 2010, sin duda, es Lisboa, y la gente que he conocido aquí durante este año. Ahora, durante 2011, mi segundo (y probablemente último) año en esta ciudad, toca disfrutarla.

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6 pensamientos en “Lisboaniversario

  1. Ey! pues eso me hace pensar que hace casi un año que te

    leo. Visto lo visto, supongo que no hace falta, pero si alguna

    vez dudas, te animo a que siempre sigas escribiendo.

    Sigue bien, un saludo.

  2. Saludos a los habitantes de “Como…” y en especial a su casero:

    Ya hace muchas lunas que dejé el paisaje lisboeta… y siempre me quedó una duda, una insatisfacción, una pena que a pesar de los años no he conseguido “esquecer”. Los domingos de primavera y verano, esos domingos de catálogo en los que Lorenzo y sus huestes se empeñan en convencernos que la vida es fácil, cálida y tranquila… y que no hay movimiento en el Estadio de la Luz ni el José Alvalade… Muchos y muchas lisboetas conducen sus “carros” hasta la ribera del “Tejo”, aparcan pegados al río con su proa mirando a este, abren las puertas, bajan la ventanilla y se ponen a leer el periódico. Cuando terminan, y siempre sin salir del “carro”, cierran las puertas, suben las ventanillas y se marchan hacia el mismo sitio del que habían venido. Una vez convencí a “meu amigo Peter” a hacer la prueba… pasamos varios periódicos en aquella tesitura… y nunca encontramos placer en ello. Puede que por falta de idiosincrasia, al fin y al cabo un bilbaino y un sudafricano no tiene porque conocer los entresijos del “alma” del pueblo de Lisboa, o porque realmente no hay mucho que ver ni sentir en la experiencia… la cuestión es que siempre me quedé con la duda.
    Así que querido Santi, si alguna vez tienes una tarde domingo soleado sin plan alguno… comprate un periódico, uno deportivo como “a bola” a ser posible, acercate al Padrão dos Descobrimentos y prueba la experiencia. Puede que a ti se te otorgue la dicha lisboeta y encuentres ese “no se qué” del asunto y si lo consigues… cuéntamelo y podré cerrar una de las muchas lagunas y deudas que guardo en mi pasado.

    Miuto obrigadiho

    • Obrigado eu, compañero. La verdad es que nunca me he fijado en esa “rutina” que dices, ni he oído hablar de ella. Cuando empiece a hacer buen tiempo (ahora está a todo llover, aquí en Lisboa) ya me voy a fijar, a ver si veo lo que hacen y si consigo entender por qué lo hacen. Si el acto de leer un periódico en un coche con las puertas abiertas tiene algún secreto significado para los auténticos lisboetas.

      Muchas gracias por pasarte y hasta cuando quieras!

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