Engranajes

Llego a Lisboa, pero Lisboa no se ha parado en mi ausencia (¡qué falta de respeto!) así que me toca subirme en marcha. Me tomo un día de reposo para resituarme y superar el jet lag mental, que también existe, y luego me pongo en funcionamiento: me matriculo en portugués, y empiezo las clases ese mismo día; renuevo mi carnet del gimnasio y de la biblioteca; me reincorporo al trabajo; solicito una reunión con el Chefe de Divisão de Colecções do Fundo Geral da Biblioteca Nacional de Portugal (sí, suena importante, pero no lo es); me encuentro con casi todos los amigos de por aquí; hago la compra para llenar el frigorífico; actualizo el blog.

Mientras tanto, Lisboa me tienta: un concierto hoy, una cena mañana, cine el viernes, una excursión el sábado, una visita turística el domingo, un partido la semana próxima, teatro a comienzos del mes que viene. Digo que sí a algunas cosas, que no a otras, y otras simplemente se me olvidan. Todavía mi cabeza no se ha acostumbrado a estar de vuelta en Lisboa, y sigue girando más lentamente que el resto del mundo. Los engranajes de la rutina van encajando poco a poco, pero a veces saltan. Estos días me estoy acostando a las 10 de la noche.

¿He dicho ya que me gusta esta ciudad?

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2 pensamientos en “Engranajes

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