Freak!

Hoy he conocido a una persona total, absoluta y radicalmente normal, tan normal que era imposible distinguirla de su propia normalidad. No tenía ninguna rareza, ninguna manía, ni miedos, ni fobias, ni puntos débiles -ni puntos especialmente fuertes tampoco. Hasta su cuerpo era normal, hasta el punto de resultar casi invisible, casi indistinguible del paisaje. Rasgos particulares: ninguno. Normal. Tan normal, que casi no tenía forma ni sustancia. Era la idea platónica del ser humano normal, medio, cualquiera. Se comportaba con una naturalidad que en otra persona habría resultado extraordinaria, pero que en él era, inconfundible e innegablemente, normal. Parecía estar perfectamente en sincronía con el universo, como si su normalidad fuese un código secreto que compartiese con la fibra de que está hecha la realidad. Si hubiera desaparecido en ese momento, sospecho que un agujero negro de normalidad nos habría absorbido a todos. Qué miedo he pasado. ¿De dónde habrá salido?

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