San Antonio

Nota: Esta entrada debería haberse escrito alrededor del 13 de junio, día de San Antonio y día grande de las Fiestas de Lisboa, pero no pudo ser, por causas ajenas a la organización. Así que, con casi un mes de retraso, aquí va.

Esta entrada empieza como el chiste del caballo blanco de Santiago: ¿de dónde era San Antonio de Padua? Y todos: “de Padua, claro”. Pues no: San Antonio de Padua murió en Padua, pero en realidad era de Lisboa. De hecho, todavía se conserva en un sótano de la iglesia que lleva su nombre, junto a la catedral, una pequeña habitación en la que en 1195 nació el santo(o eso dicen). Después, sí, se fue a Coimbra, a Marruecos y a Italia, donde destacó como teólogo y orador. Fue canonizado el 1232, solo un año después de su muerte, y sus restos se encuentran en Padua, en una basílica construida en su honor. Pero nacer, nació en Lisboa.

Por eso, San Antonio está muy unido a Lisboa y a su cultura. Las fiestas de Lisboa (que se celebran con conciertos, actividades culturales y arraiales o verbenas durante todo el mes) culminan la noche del 12 al 13 de junio con un gran desfile, en el que los barrios históricos de la ciudad compiten entre sí por ser los más originales, los mejor vestidos, los que montan la mejor coreografía (este año, como casi siempre, ganó Alfama); y esa noche, todos los lisboetas salen a la calle, comen sardinas, y los novios regalan manjericos (una planta de la familia de la albahaca) a sus parejas.

Hay muchas leyendas y supersticiones asociadas con San Antonio. Sobre todo, es conocido como el santo casamentero. También en la noche del 12 al 13 de junio, los lisboetas ponen velas a San Antonio para pedirle mujer o marido, y lanzan monedas a su estatua: dicen que si consigues que la moneda se quede encima del libro que sostiene en su mano, te casarás; y si no, pues no. El Ayuntamiento de Lisboa, además, costea los gastos de la boda de varias parejas de entre sus habitantes más humildes, que además reciben regalos de distintas tiendas y empresas, y que esa noche desfilan en el gran desfile por la Avenida Liberdade.

En España, quizás sea más conocida la leyenda de que San Antonio ayuda a encontrar objetos perdidos. Una versión de esta tradición dice que si no encuentras algo, debes poner boca abajo una estampita o estatuilla de San Antonio: castigar al santo hasta que te devuelva lo que has perdido.

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4 pensamientos en “San Antonio

  1. Pingback: Sousa Martins, el santo laico « Como un libro abierto

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