Libranda: una primera valoración

Hoy se ha presentado ante los medios Libranda, la tan anunciada y esperada plataforma digital de las grandes editoriales españolas. El artículo más completo al respecto que he encontrado es este, con todos los datos fundamentales al respecto. En realidad, lo que hoy se ha presentado es más bien el esqueleto de Libranda, porque la carne, o sea, los libros, no empezarán a añadirse hasta julio.

Por no parecer derrotistas o criticones, empezaré diciendo cosas buenas de Libranda. Para empezar, diré que es una buena noticia que las editoriales españolas se muevan, en vez de quedarse de brazos cruzados, para luego pedir dinero y condenas a partes iguales, como hace la industria musical. Si realmente consiguen crear una herramienta de distribución cómoda y efectiva, se estarán haciendo un gran favor a sí mismos de cara al futuro. También parece una buena noticia, a priori, el formato elegido (ePub), y no simples escaneados en .pdf, algo que habría sido realmente lamentable.

Pero aquí encontramos ya algo negativo, y es que, aunque el formato ePub es compatible con la mayoría (¿todos?) de los lectores de libros digitales, las editoriales también han decidido incluir un sistema DRM de Adobe, lo que puede hacer que los textos ya no sean accesibles en ciertos aparatos, además de limitar el número de veces que el comprador puede descargarse su propio texto (aunque con cierta holgura: al parecer serán seis veces en el ordenador y seis en el eReader).

La otra gran pega, todavía no confirmada, es el precio de los libros. Aunque (como es lógico) cada editorial marcará el precio de los eBooks que comercializa, parece que este no va a estar por debajo de un 20% o 30% más barato que los libros en papel correspondientes. Es decir, que por una novedad que en papel cueste 25€, en formato digital pagaremos entre 17,50€ y 20€, si no se me han olvidado las matemáticas. Parece poca diferencia, teniendo en cuenta el ahorro que el formato digital supone en materiales, almacenamiento, transporte y distribución.

Y así llegamos a otro punto que, si no es criticable en sí mismo, sí que resulta sorprendente (por lo menos, a mí): el que las grandes editoriales no hayan dado el paso de transformarse en libreros. Porque Libranda, que no lo había dicho todavía, no será un lugar de venta, sino solo una página en la que se centralice la información. La compra de los libros se realizará a través de otras librerías on-line (Fnac, El Corte Inglés, Casa del Libro, etc.), que a su vez harán el pedido (digital) a Libranda. No creo que les hubiera costado mucho a las editoriales el vender los libros directamente a través de Libranda, eliminando así un intermediario y aumentando, supongo, su margen de beneficios. Sospecho que el motivo es que las editoriales no quieren enfadar a las librerías, de las que dependen para vender sus libros en papel…

En fin, que, a la espera de que Libranda arranque verdaderamente con los primeros libros digitalizados, y de que se vea cómo de bien se venden los eBooks, a qué precio, y cómo responden los usuarios (y, también, hasta qué punto son pirateados los nuevos libros), la plataforma ofrece luces y sombras. Puede estar bien, pero podría haber estado mejor. Quizás dentro de 5 años echemos la vista atrás y recordemos esto como el verdadero despegue del libro digital en España, o quizás ni nos acordemos de qué demonios era Libranda.

Por cierto que la UNE (Unión de Editoriales Universitarias) ha anunciado la creación de su propia plataforma de distribución de libros digitales. Será muy interesante ver qué opciones han tomado ellos en cuanto a formato, precio y comercialización, sobre todo porque los manuales universitarios son, claramente, uno de los campos en los que el libro electrónico tiene un futuro más evidente.

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6 pensamientos en “Libranda: una primera valoración

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  2. Hola Santi. Dices “Sospecho que el motivo es que las editoriales no quieren enfadar a las librerías, de las que dependen para vender sus libros en papel…”

    Una pregunta retórica: en el hipotético caso de que La casa del libro, por ejemplo, se enfadase con Planeta, Alfaguara y Mondadori y decidiese no vender sus libros… ¿quién saldría perdiendo, quién tendría motivos para preocuparse? Yo creo que es una simple cuestión de “lobby” para mantener precios y privilegios, lo creo de verdad. Si no, hace mucho que habría un Amazon en español: 300 millones de hispanohablantes… significativo, ¿verdad?

    • Sí, yo también creo que las librerías no pueden permitirse dejar de distribuir a las grandes editoriales; pero también creo que es cierto que las editoriales tienen miedo a las librerías, por decirlo de alguna manera. A ninguna de las dos partes le interesa una guerra, y las editoriales han optado (creo) por un modelo que contenta a todos, menos, probablemente, a los usuarios de libros electrónicos.

      Por supuesto, las grandes editoriales han optado en este caso por asociarse frente a un “enemigo” (sic) común: internet, y hacer fuerza como lobby. Pero esto era, después de todo, lo esperable, y aun así la industria editorial ha respondido mejor que la musical, de la que todavía no hay noticias (aparte de sus demandas judiciales y sus cobros de cánones y similares).

      Lo que sí te digo es que, cuando vea el catálogo de libros que ofrece Libranda, es probable que me pida para mi cumpleaños un eReader, porque ahora ya sí que le voy a sacar partido…

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