Vocaciones

Ella tenía demasiadas vocaciones; él ninguna. Ella quería ser profesora, taxista, funcionaria, pintora; él lo único que quería era dormir, descansar sin que nadie lo molestase, ganarse la vida como se pudiera, sin hacer ruido. Por suerte, encontró un trabajo fácil y que se le daba bien, y que además podía hacer desde casa. Ella encontró un trabajo, y lo dejó; otro, y le echaron; volvió a estudiar y se entusiasmó con cada asignatura, con cada tema, con cada clase; encontró un trabajo “de lo suyo”, pero dos meses después lo dejó. Él boicoteó sistemáticamente cualquier posibilidad de ascenso, de construirse una carrera o un nombre en la empresa. Cada mañana, durante el desayuno, ella le contaba todos sus planes de futuro, siempre hermosos, siempre prometedores, siempre razonablemente posibles; él la escuchaba desde el sofá con los ojos entreabiertos y media sonrisa. Luego ella se iba a la calle a intentar cumplir algunos de sus sueños, y él se quedaba en casa, a veces en pijama o en calzoncillos; dormitaba, trabajaba, comía. Por la noche, ella se lo encontraba en el mismo sitio, se quitaba el abrigo y empezaba a contarle sus nuevos planes, distintos de los de la mañana e igualmente hermosos, prometedores y posibles. Él la escuchaba con los ojos entreabiertos y media sonrisa. Él nunca le decía que creciera, que tenía que sentar la cabeza; ella nunca le decía que madurase, que tenía que mover el culo. No les iba mal.

Anuncios

Un pensamiento en “Vocaciones

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.