El Quijote, versión Disney

Alonso Quijano es un hombre joven y extravagante. Todo el mundo en el pueblo se mete con él. Como es raro, lee, y como lee, es raro. Está secretamente enamorado de Aldonza Lorenzo (una aldeana no muy bonita, pero apañada), a la que en su imaginación llama Dulcinea. Pero Aldonza también lo rechaza y se ríe de él porque es muy torpe. Entonces, Alonso decide convertirse en un héroe para su dama: se calza una camiseta que dice “Quijote”, se monta en su caballo y se va a buscar aventuras.

La escena de la vela de las armas en la venta se representará con música épica, y desprovista de toda su ironía. Cuando el ventero golpea a Alonso con la espada, la música llega a su cima y el joven Alonso aparece por primera vez convertido en superhéroe. La noticia de su transformación llega al pueblo. Algunos se siguen riendo. Otros, entre ellos Aldonza, comienzan a admirar a Alonso.

En este punto se nos presenta al malo de la película: un tal Sansón Carrasco, orgulloso y sin escrúpulos, también enamorado de Aldonza y que no soporta que ella piense en otro hombre ni por un segundo. Decidido a destruir a don Quijote, se disfraza de Caballero de los Espejos y sale a perseguirlo por los campos de La Mancha.

Por el camino, Alonso conoce a Sancho, otro joven de la zona, un atractivo chico negro que servirá de ‘comic relief’ con sus torpezas. Siguen varias alocadas aventuras cómicas (molinos, rebaños, Maese Pedro…). Sansón Carrasco realiza varios intentos de humillar a don Quijote, en colaboración con unos malvados duques que ingenian mil trampas de las que Alonso sale siempre airoso. Incluso, consiguen separar a don Quijote de Sancho durante un tiempo, dándole a este una supuesta “ínsula” para que gobierne, pero tampoco así consiguen derrotarlos. Cada uno por su cuenta, vuelven a encontrarse.

Llega el clímax de la película: Sansón Carrasco decide enfrentarse por fin a don Quijote cara a cara, y sus respectivos escuderos hacen lo propio. Escena larga (mínimo 5 minutos), música épica de viento metal, varios cambios de fortuna, hasta que finalmente don Quijote vence a Sansón Carrasco -y Sancho al escudero-, pero les perdonan la vida.

En la escena final, Alonso Quijano regresa a su pueblo, aclamado por todos, y recibe el agradecido y enamorado beso de Aldonza Lorenzo (que, arregladita para la ocasión, es hasta guapa), quien acepta casarse con él. Vuelto hacia la multitud, Alonso clama: “Yo fui loco y ya soy cuerdo; fui don Quijote de la Mancha y soy ahora Alonso Quijano el Bueno”. Vuelve la música y la algarabía, y aparece la palabra FIN en elegantes letras doradas.

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2 pensamientos en “El Quijote, versión Disney

  1. Te olvidas de que el caballo del Quijote y el burro de Sancho Panza hablan entre sí, poniendo el contrapunto irónico a las situaciones.

  2. Buenísimo, Santi, deberían contratarte! Tendrías que vencer tus reparos de filólogo, pero quién tiene reparos ante un buen fajo de dólares?
    Y la versión Disney de El lazarillo? Hacerle putadas a un pobre ciego no está muy bien visto, no?

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