Buscar piso en Lisboa (y III): el resultado

Y bueno, después de dedicarme a buscar casa durante un par de semanas, y ver un poco de todo, finalmente me decidí a alquilar una habitación en el piso de una amiga de la novia de un amigo (intentad decir eso sin trabaros), que fue el que más me gustó. Ahora que ya estoy instalado, estoy contento con mi decisión: de todos los pisos que vi, creo que es el que reúne más condiciones de las de mi “piso ideal”.

Lo que me gusta del piso:

  • Me gusta la zona: no es elegante, turística ni bonita (en Bilbao, sería el equivalente a Rekalde o Uribarri, cuestas incluidas), pero está llena de comercio: desde las típicas tiendas de chinos que no cierran nunca, hasta Pull and Bear, tiendas de electrodomésticos, de muebles, de comida… De todo. Y además, está bien comunicada, con el metro a 3 minutos y un buen puñado de autobuses a 2:30.
  • Me gusta la habitación, que no es enorme, pero sí lo bastante espaciosa para que quepa todo: una cama cómoda, una estantería, dos mesillas, un perchero-armario (ya lo veréis en las fotos, que espero poner mañana o pasado), una mesa para trabajar…
  • Me gusta que el piso tiene zonas comunes (no todos los pisos que vi las tenían)
  • Me gusta que, aunque la casa no parece nueva, sí está renovada, bien pintadita por dentro y por fuera y con electrodomésticos bastante nuevos.
  • Me gusta que el piso tiene mucha luz, a pesar de ser un primero: toda la casa es exterior, y por las mañanas da todo el sol de pleno, sobre todo en el salón
  • Me gusta la compañera de piso (sin chistes, por favor) que me cayó bien la primera vez que la conocí, y creo que nos vamos a entender bien
  • Me gusta… no, me encanta, la terracita que tenemos en el último piso, y a la que solo tenemos acceso nosotros, con unas vistas de Lisboa impresionantes (otra vez, tendréis que esperar a ver las fotos)

Lo que no me gusta tanto del piso:

  • Que no tenga calefacción (pero bueno, casi ningún piso de los que vi la tenía)
  • Que la cocina es más pequeña de lo que me pareció en un primer momento, y casi no hay encimera en la que ponerse a cocinar -salvo que se utilice la parte superior de la lavadora, lo que no me parece muy higiénico.
  • Que la calle que lleva a mi calle está en cuesta, con tramos del 10% (así a ojo), que normalmente no es mayor problema, pero cuando vienes con las bolsas de la compra es una enorme putada.
  • Que el cuarto de baño sea tirando a canijín, aunque total, tampoco es el sitio de la casa donde voy a pasar más tiempo.

Pero vamos, si algo he aprendido de mis búsquedas inmobiliarias es que el piso perfecto no existe: el que no está mal comunicado está viejo, o viven otras 9 personas, o está ocupado por una señora de 84 años, o no tiene salón, o huele a humedad. Así que como decía al principio, creo que acerté con mi elección; y si no, siempre estoy a tiempo de cambiarme más adelante.

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8 pensamientos en “Buscar piso en Lisboa (y III): el resultado

  1. Yo te aconsejaría que te hicieras con un carrito de la compra, en plan abuelo total. Yo soy la abuela moderna de Cambridge (carro estampado en cebra), pero al menos conservo intactos los dedos…
    Saludos,
    Paula

    • Pues es una posibilidad, aunque no sé si mi ancestral orgullo masculino transigiría con un carrito de abuela estampado en cebra. De momento llevo la mochila, que viene muy bien para meter las bolsas de 3 Kg de patatas, por ejemplo.

    • No, no, si no digo nada. Uribarri también fue mi barrio durante un par de años, y estuve muy a gusto. Aunque acabé un poco saturado de cuestas, la verdad…

  2. Eso te pasa por no vivir en un pais subdesarrollado como yo,en el que al hombre blanco le llevan las bolsas a casa (en un carrito de la compra y dos pasos por detrás del citado hombre blanco)

  3. Una cosa que me olvidé de poner en la lista de “cosas que no me gustan” es que la casa tiene poquísimos enchufes: si no me equivoco, hay 6 en total: uno en mi cuarto, uno en el baño, dos en la cocina, uno en el salón, y supongo que otro más en el cuarto de mi compañera.

    Esto podría ser suficiente hace 20 años, pero en esta era de cargadores, adaptadores, accesorios, periféricos y electrónica en general, es una miseria. Así que una de las primeras cosas que me compré fueron dos robadores de tres enchufes cada uno.

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