Hacer el turista en Lisboa

No es lo mismo viajar que hacer turismo, o en su versión extrema, “hacer el turista”, es decir, visitar todos los sitios típicos, hacer lo que se espera de uno, sacar las fotos que todo el mundo saca, pararse donde te dicen que te pares, no pararte donde no te dicen nada o donde no hay un cartel explicativo. A eso mismo, a “turistear” por Lisboa, he dedicado el fin de semana: pertrechado con todas las armas del buen turista (guía, cámara, diccionario, cara de tonto) me he cogido no uno, ni dos, sino tres autobuses de esos turísticos (bueno, uno de ellos era un tranvía) y me he recorrido las zonas turísticas de Lisboa (la Baixa, Chiado, el Bairro Alto, Alfama, Belem…) y las no tan turísticas: la zona de la Expo, Campo Pequeno, el puerto…

Me da la impresión de que Lisboa ha ganado desde la última vez que estuve, con mis padres, hace cosa de ¿siete años? ¿ocho? Parece que están intentando darle una lavada de cara a los edificios, aunque sigue habiendo unos cuantos, incluso en la Baixa, con las fachadas en un estado lamentable. Por lo demás, la ciudad tiene un encanto decadente que la hace atractiva. Me gustan por ejemplo esas tascas como de barrio, que aquí están por todas partes (en Madrid también las hay; en Bilbao, menos) donde todo el mundo se conoce y donde lo mismo te sirven un filete con huevo que un whisky J&B o un café con tostadas.

Por cierto, que también me gustan los restaurantes lisboetas, donde puedes tomar una sopa y un plato por 8€ o menos, las raciones son abundantes y siempre se puede elegir entre pescado (bacalao, sí, pero no solo) y carne. Y me gusta que haya variedad de tipos de cafés, pero que casi todos estén buenos. Pensaba que me iba a pasar el día tomando bicas (café solo, pequeño, fuerte), pero en cambio me he aficionado a los galaos (café con leche en vaso alto), que para entrar en calor vienen muy bien. Los pasteis de nata, en cambio, no me emocionan.

Además, para mí, que me gusta ver las ciudades desde arriba, Lisboa es la ciudad perfecta: está llena de colinas, cuestas y miradores.

Mañana, fotos.

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4 pensamientos en “Hacer el turista en Lisboa

  1. Qué afortunados los lisboetas, que todavía tienen tasca. En Bilbao estoy convencido de que Azkuna prohibirá de un día a otro el serrín en el suelo de los bares, y eso será el fin. Todos los camareros vestirán como monjes zen y una croqueta costará 20 euros.
    Por cierto, me estaba yo preguntando cuál será en esta ocasión el equivalente a aquel célebre post tuyo sobre la historia de la patata que escribiste en Limerick. ¿La toalla portuguesa, tal vez? ¿Los altramuces?… ¡¿Hacemos una porra?!

    • Mmmmmmh, yo votaría por el bacalao… 🙂 (y que conste que no es que lo tenga ya escrito…)

      No sé qué tenéis contra aquel post de la patata, era informativo a la par que entretenido. Sois unos abusones todos…

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